CÁDIZ-REAL MADRID

Medio Madrid enluta Cádiz

Quien está contra el Cádiz está contra la humanidad. Tamaña advertencia, estratégicamente rotulada en el túnel de vestuarios del Nuevo Mirandilla, debió impresionar al medio Madrid que se trajó Ancelotti a la Tacita de Plata, esta vez de acero. Faltó que se sintieran comprometidos con el cartel Lunin, Nacho y Rodrygo, autor de una obra de arte que nada tuvo que ver con el partido de su equipo, invadido por suplentes desilusionados y titulares inquietantes. De estos, quien más quedó en evidencia fue Militao, al que se le ha ido el santo al cielo en el último mes. El Cádiz, con Sergio, ha avivado el genio y el ingenio. Hace tiempo que perdió la apariencia de equipo de la cola, pero la herencia sigue siendo plomo. Quien sabe si el remedio llegó tarde. El empate, injusto, le deja en manos de otros por su falta de puntería, no por su falta de arrojo y actitud.

Las alineaciones ahorraron cualquier explicación. El Madrid salió únicamente con cuatro de los que estarán en la final de París; el Cádiz, con cuatro delanteros para evitarse el trago de poner su suerte en manos de otros. Ancelotti dio vacaciones a 44 goles (27 de Benzema, 17 de Vinicius), a Modric y Courtois, su arco del triunfo, y reordenó la defensa que empleó en el derbi: Vallejo, lateral derecho; Militao y Nacho, centrales; Lucas Vázquez, lateral izquierdo; Carvajal, en el banquillo. Da la impresión de que el italiano trabaja ya en los planos del próximo curso.

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